I AM NOT FOR SALE

todo lo que no das, está perdido

19 marzo 2007

Yo me voy al mundo

Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.
(Luis García Montero)

En los próximos días mi vida dará un giro (otro más) de, al menos, 90 grados. Cambio de trabajo, cambio de ciudad, cambio de aires general y reseteado integral de mi vida. Suerte que él me acompaña en la aventura, por lo que tengo la certeza de que todo irá más que bien.
Así que me voy a dar una vueltecita por el mundo, a ver qué se cuece, a ver qué descubro. Pasaré por vuestros blogs y probablemente algún día vuelva con imagen renovada y nuevas historias.
Abrazos.

15 marzo 2007

Caminando en círculos

Me lo contó Conchita Gutiérrez, que regenta la tienda de “Todo a cien” de mi barrio. Me contó que un novio que tuvo, después de varios años de compartir la vida, había fingido una crisis económico-existencial para ocultarle que se acostaba con otra. Me contó que, después de ella descubrirlo, él siguió ocultándolo, tal era su desfachatez o quizás su vergüenza por lo que estaba haciendo, según ella. Me contó que, después de algún tiempo llorando por las esquinas, ella conoció a alguien. Me contó que, al tiempo, el otro se cansó de su “crisis” y volvió a ella, pero para entonces Conchita Gutiérrez ya tenía la vida resuelta y el corazón encendido.
Me contó Conchita que, a él nunca se lo dijo, pero que una vez una mujer que echaba las cartas le predijo que aquel hombre nunca sería feliz, y me contó Conchita que ella no creía en echadoras de cartas ni en las prediccionoes del futuro, pero que hace tiempo que descubrió que lo que esa mujer dijo era verdad, y que en el fondo le daba pena por él.
Yo a veces me pregunto por qué está el mundo lleno de casualidades, y por qué las vidas son solamente círculos que se repiten una y otra vez, y otra vez, y otra vez…

12 marzo 2007

Pretérito Imperfecto

Como tengo el privilegio de tener una memoria selectiva, que desecha escrupulosamente los recuerdos desgradables y conserva los buenos, pues había olvidado su cara por completo. Por eso cuando me miró sonriendo y me dijo "¿no te acuerdas de mí?", tuve que resignarme y decirle que no. Imagino que tiene que ser triste que alguien con quien has compartido risas y fluidos varios reconozca abiertamente que no conserva ningún recuerdo tuyo. Ni bueno ni malo, ni remoto ni cercano. Ninguno.
Y el momento más dramático fue cuando abrió su cartera y me mostró una foto descolorida de nosotros dos sonrientes en una playa de Mallorca, de cuando yo decía ser hippie porque llevaba un bikini morado de croché, y él decía ser patrón de barco porque tenía una vieja lancha a motor con la que a veces salía a pescar. Entonces teníamos algunos años menos que ahora, y él había cambiado demasiado (de ahí que yo no le reconociese en un primer momento).
¿Y todavía me preguntas a veces por qué me niego a volver la vista atrás al pasado?

04 marzo 2007

Saltó el Levante

El viento me ensordecía los oídos, apenas me dejaba caminar, había convertido mi melena en una maraña de nudos y las hojas de los árboles en armas arrojadizas.
Saltó el Levante, y además con muy mala leche. Nada pudimos hacer para evitarlo. Es lo que tiene Cádiz, que es una delicia de sitio hasta que el Levante decide hacer aparición, y todo tiene que mirarse desde otra perspectiva (la de los ojos semi-guiñados mientras caminas).
Sin embargo, y a pesar de los pesares, ayer fue un día que difícilmente podré olvidar, y de hecho espero guardarlo en mi memoria por muchos años.

22 febrero 2007

ensayo-error

Pasé gran parte de mi vida pensando en el futuro. Haciendo los planes de lo que iba a ser mi vida futura, planeando con todo detalle cuáles iban a ser los pasos a seguir, de qué manera iba a actuar en cada momento, las claves que me llevarían a alcanzar todo aquello que quería tener en la vida.
A los 21 años escribí en una hojita las cosas que me hubiese gustado conseguir antes de cumplir los 31. El fin de semana ordené una de las cajas que aún tengo en casa desde la mudanza y la encontré. La lei y me sonreí por aquellos planes y aquellas previsiones con las que un día soñé, y por lo poco que se han cumplido.
En aquella hojita no escribí tener el trabajo que hoy tengo, ni vivir en la ciudad en la que vivo, ni tener el coche que conduzco. No escribí conservar los amigos que hoy conservo, (aunque sí algunos que se quedaron en el camino). No escribí levantarme cada mañana junto a la persona que me levanto, ni casarme con él. No escribí los viajes que he hecho, ni a las personas que he conocido en ellos.
A los 21 años tan sólo escribí cosas que hoy me parecen absurdas pero que entonces imagino que lo eran todo para mí, y que acabaron escapándose de mis manos; acontecimientos que era evidente que nunca ocurrirían, y que sin embargo yo estaba completamente segura de que llegarían antes o después.
Al final supongo que en algún momento acabé dándome cuenta de que lo mejor no era el futuro que estaba planeando, sino el momento que estaba viviendo en ese instante.
Es curioso como aquello de ensayo-error de Popper que nos enseñaron en el colegio se nos aplica tantas veces en la vida...